Suavecito fui ganando con saber perder, sin afanes de imponer... con la calma que viene del tacto de mujer, como huella de gaviota, como se forma una gota, me atrapaste suavecito.
Me aceptaste como un cero izquierdo y sin valor, me peleaste sin nada a tu favor, con la suavidad con la que se mueve un rumor, con el paso de un anciano, con paciencia de artesano, me salvaste, suavecito.